Respuestas a las dudas más comunes
Empezar es gratis y sin tarjeta: crear tu app, tu página o tu tienda, su propia dirección en internet, cargarle tu contenido desde un Excel o unas fotos, los cambios pidiéndolos por chat — todo eso va por nuestra cuenta, con 40 créditos de regalo. Cuando quieras más, Parcero Pro vale $49.000 al mes: tu app sin nuestra marca y 200 créditos cada mes.
No. El plan es mes a mes y lo cancelas cuando quieras, hablando. Se paga por Nequi, PSE o con tu llave.
Lo que cuesta pedirle algo que le toma trabajo: crear una app vale 10 (la primera no cuesta), un cambio en palabras 2, y el plan previo 1. Mirar lo tuyo y publicar los cambios no cuestan nada.
No. Se lo describes a Parcero como se lo contarías a un socio —«una tienda para mi maquillaje», «reservas para mi finca»— y él decide las pantallas, los campos y los colores. Si algo no te gusta, se lo dices y lo cambia.
Sí: tu-negocio.parcero.ai, lista para compartir por WhatsApp, ponerla en tu bio o mandarla a tus clientes. Abre en cualquier celular sin instalar nada.
Se pide hablando, como todo: «ponla verde», «quítale los testimonios», «agrégale un campo de teléfono». El cambio queda guardado como borrador y tú decides cuándo se publica.
Sí. Una tienda creada aquí trae catálogo, carrito, checkout con contra entrega, y los pedidos te llegan al WhatsApp. Le mandas las fotos de tus productos y te los deja cargados con su nombre y su precio.
No. Todo se hace conversando, por WhatsApp o desde la pantalla. El panel existe por si prefieres ver tus cosas en pantalla, pero puedes no abrirlo nunca.
Casi nunca lo es. También hace agendas de citas, inventarios, directorios, portales para tus clientes, cursos, formularios de inscripción y páginas de venta. Cuéntale qué hace tu negocio y él decide la forma.
Minutos. Le cuentas qué necesitas, te propone el plan en dos frases, confirmas, y la app queda publicada con su enlace en ese mismo momento. Después se sigue afinando sola y te avisa cuando termina.
No. Abren tu enlace en el navegador del celular y ya. Solo si tu app lo necesita —un portal donde cada cliente ve lo suyo, un curso con clases— entran con su correo y un código de seis dígitos. Sin contraseñas.
Sí, las que quieras, y cambias entre ellas diciéndole cuál. La primera no cuesta créditos; de la segunda en adelante, diez.
Sí. Le mandas el archivo por el chat —Excel, CSV o PDF— y él lo lee y carga las filas en la lista que le digas. Lo mismo al revés: te saca cualquier lista en Excel o PDF para mandársela a un cliente.